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Para muchos entusiastas del fitness y atletas, la sensación de dolor y rigidez muscular uno o dos días después de un entrenamiento intenso es un indicador de que el esfuerzo ha dado sus frutos. Esta experiencia, conocida como dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés), es una parte natural del proceso de adaptación del cuerpo al ejercicio. Sin embargo, el dolor puede ir más allá de los músculos y manifestarse en las articulaciones, lo que puede generar preocupación. Aprende a distinguir entre el dolor normal y el que requiere atención, y saber cuándo es el momento de consultar a un médico.
El DOMS no debe confundirse con el dolor agudo y repentino que se siente durante el ejercicio. Es una sensación de molestia, rigidez y sensibilidad en los músculos que se desarrolla entre 12 y 48 horas después de una actividad física extenuante o a la que no estamos acostumbrados. La causa principal del DOMS no es la acumulación de ácido láctico, como se creía anteriormente, sino la microlesión en las fibras musculares.
Cuando realizamos un ejercicio al que nuestro cuerpo no está adaptado, como levantar más peso de lo habitual o correr una distancia más larga, las pequeñas fibras musculares sufren daños microscópicos. Esta lesión desencadena una respuesta inflamatoria natural en el cuerpo, que es lo que percibimos como dolor. Es a través de este proceso de reparación y reconstrucción que los músculos se vuelven más fuertes y más resistentes, un fenómeno conocido como hipertrofia muscular. El DOMS es una señal de que el cuerpo está en proceso de adaptarse y mejorar su capacidad.
El dolor post-entrenamiento es normal cuando cumple con ciertas características.
Si bien el DOMS es una señal de progreso, no tiene por qué ser insoportable. Una buena recuperación es clave para optimizar los resultados del entrenamiento y prepararse para la próxima sesión.
A diferencia del DOMS, que afecta a los músculos, el dolor articular es una señal que nunca debe ignorarse. Las articulaciones no están diseñadas para adaptarse al mismo tipo de estrés que los músculos. Un dolor sordo en una articulación después de un entrenamiento puede indicar una sobrecarga o una técnica incorrecta.
Saber cuándo el dolor es más que una simple molestia es crucial para prevenir lesiones a largo plazo. Debes buscar atención médica si el dolor muscular o articular post-entrenamiento presenta las siguientes características.
En conclusión, el dolor muscular de aparición tardía es una parte normal y a menudo esperada del proceso de adaptación física. A través de una recuperación inteligente, que incluye descanso activo, nutrición adecuada y automasaje, podemos mitigar sus efectos y acelerar el camino hacia la fuerza y la resistencia. Sin embargo, es fundamental distinguir entre este tipo de dolor y las señales de advertencia que indican una lesión. El dolor articular, el dolor agudo y punzante, y los síntomas que persisten durante más de unos pocos días son señales inequívocas de que es hora de buscar el consejo de un profesional de la salud. Al escuchar a tu cuerpo y saber cuándo exigirle y cuándo permitirle sanar, podrás mantener una vida de entrenamiento saludable y segura.
Fuentes:
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