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La llegada del teletrabajo ofrecía la ilusión del confort absoluto, despedirse del tráfico matutino, trabajar en pijama y disfrutar de la libertad de elegir cualquier rincón del hogar como oficina. Sin embargo, luego de varios años de consolidación del trabajo remoto, ha llegado un invitado no deseado: el dolor crónico de espalda y cuello.
Lo que parecía una ventaja de flexibilidad se ha transformado para muchos en una trampa ergonómica, que los obliga a visitar al traumatólogo. Trabajar desde el sofá, sobre la barra de la cocina o mantener la laptop sobre las piernas durante ocho horas consecutivas está generando consecuencias severas a la salud musculoesquelética.
En una oficina tradicional, el espacio suele estar diseñado cumpliendo con cierto grado de ergonomía básica. Además, al tener interacción con compañeros de trabajo, las caminatas hacia las salas de reuniones y las salidas a comer son pausas activas durante el día. Pero, en el hogar, estas pausas desaparecen.
Al permanecer sentado en posiciones estáticas durante ocho horas o más, genera desequilibrios musculares severos. Algunas de las consecuencias más comunes son:
Para corregir su postura, no es necesario realizar grandes inversiones económicas. Con algunos ajustes estratégicos en el entorno y en la rutina diaria, es posible revertir la mayoría de los síntomas.
Si trabaja con una computadora portátil, un teclado y un mouse externos son imprescindibles. Esto le permitirá elevar la pantalla de la laptop utilizando un soporte o una pila de libros estables, de modo que el borde superior del monitor quede a la altura de los ojos o ligeramente por debajo.
Al sentarse, intente cumplir la regla de los 90 grados:
En caso de no contar con una silla ergonómica ajustable, coloque un pequeño cojín o una toalla enrollada en la curva de la parte baja de la espalda. Así mantendrá la alineación natural de la columna y evitará deslizarse hacia adelante con el paso de las horas.
El cuerpo humano no está diseñado para permanecer estático durante largos periodos de tiempo. La recomendación es utilizar un temporizador para levantarse cada 30 o 45 minutos. Estas pausas son cortas, de apenas dos minutos, pero en este tiempo puede:
Dedicar menos de 5 minutos a lo largo de la jornada para realizar estos ejercicios simples le ayudará a mantener la movilidad del cuerpo y aliviar la tensión acumulada:
Cuidar la postura es una responsabilidad que va más allá del tiempo que se pasa frente al escritorio. Incorpore ciertos hábitos fuera de su horario de trabajo y reforzará la salud de su columna vertebral.
La realidad es que el teletrabajo ha llegado para quedarse y sus beneficios son innegables; sin embargo, le invitamos a tomar conciencia de que mantenerse rígido ante una pantalla no genera bienestar físico, por eso es importante aprender cómo posicionar su cuerpo e integrar pequeños hábitos de movimiento a lo largo de la jornada. Verá que es posible disfrutar de la libertad del trabajo remoto con un cuerpo sin dolor y lleno de energía.
Fuentes:
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