No se encontraron resultados

La página solicitada no pudo encontrarse. Trate de perfeccionar su búsqueda o utilice la navegación para localizar la entrada.

Los secretos detrás del crujido de las articulaciones

por | Jun 15, 2026 | Blog Traumatología | 0 Comentarios

Una situación cotidiana en la vida de muchos es que, después de un momento de reposo, al regresar a la actividad, sus articulaciones emiten sonidos secos que pueden resonar en toda la habitación. Ese crujido característico que ha generado chistes y mitos urbanos tiene una explicación científica. Te invitamos a conocer sus causas y cómo identificar cuándo esos sonidos son una verdadera señal de alarma.

¿Por qué suenan las articulaciones?

El cuerpo está conformado por más de 300 articulaciones, y generalmente, las que crujen con más facilidad son las articulaciones sinoviales, que son uniones envueltas en una cápsula protectora que contiene un líquido espeso que se conoce como líquido sinovial. Este líquido se encarga de lubricar y amortiguar los extremos de los huesos para evitar la fricción entre ellos.

Algunas de las articulaciones sinoviales son los dedos, las rodillas y los hombros; y cuando una de ellas emite un sonido, suele ser por alguna de las siguientes razones:

Tribonucleación

Es la razón más frecuente ante el clásico sonido intencional que a muchos les gusta hacer en sus nudillos. Cuando la persona estira y flexiona una articulación, aumenta el espacio libre entre los huesos, lo que provoca una caída de presión dentro de la cápsula protectora o cápsula articular.

Ante la disminución de la presión, los gases disueltos en el líquido sinovial se liberan rápidamente, formando pequeñas burbujas. Algunos estudios realizados a través de resonancia magnética en tiempo real sugieren que este sonido se produce en el momento exacto en el cual se crea la burbuja ante la resistencia del fluido, y este proceso se conoce como tribonucleación.

Una vez que la persona hace sonar una articulación, no lo puede volver a hacer de manera inmediata, porque el líquido sinovial necesita entre 15 y 30 minutos para volver a absorber los gases liberados.

Desplazamiento de tendones y ligamentos

Existen casos en los cuales el sonido es un chasquido seco y agudo, que se produce debido a las estructuras de soporte. Es decir, cuando la persona mueve una articulación, como el tobillo o el hombro, es posible que un tendón o ligamento se desvíe ligeramente de su trayectoria correcta y tropiece con una prominencia ósea; y cuando regresa a su posición original, ocurre este chasquido, similar al de la cuerda de una guitarra tensa, que es normal.

Fricción por desgaste

Cuando el cartílago que recubre los huesos comienza a desgastarse o perder grosor por el envejecimiento natural o el uso intensivo, las superficies dejan de ser lisas. Entonces, cuando la articulación se mueve, el roce de hueso con hueso, o con cartílago rugoso, genera un sonido continuo y áspero, parecido al pisar hojas secas, y se conoce como crepitación.

¿Este sonido indica la presencia de artritis?

El mito de que una persona que presente constantes sonidos en las articulaciones puede provocar artritis fue desmentido por el doctor estadounidense Donald Unger, quien durante más de 60 años se crujió los nudillos de su mano izquierda y dejó su mano derecha intacta para que funcionara como el grupo control. Luego de esa gran cantidad de años, analizó ambas manos. El resultado fue que no existía ninguna diferencia entre ellas y tampoco había señales de artritis en ninguna de sus manos. Este largo experimento le permitió ganar el Premio Nobel de Medicina en el año 2009.

El crujido por cavitación gaseosa es un proceso mecánico benigno, que en ningún momento altera la estructura del hueso, ni inflama la articulación. Por lo tanto, si usted es de las personas a quienes les suenan las articulaciones de forma esporádica, no está relacionado con alguna condición patológica.

¿Cuándo es momento de preocuparse por estos sonidos?

Como se ha mencionado anteriormente, el sonido por sí solo no es una señal de alarma. Pero, cuando viene acompañado de otros síntomas, puede ser el momento de visitar al médico.

  • Dolor inmediato o posterior. Ante cada sonido en la articulación, siente un pinchazo, un dolor intenso o ardor; el ruido puede deberse a un desgaste de cartílago, una lesión meniscal o un pinzamiento nervioso.
  • Inflamación y enrojecimiento. Cuando la articulación que emite el sonido luce hinchada, está caliente al tacto o está enrojecida, puede ser una señal del desarrollo de un proceso inflamatorio activo, como artritis reumatoide, gota o bursitis.
  • Bloqueo o limitación de movimiento. Esto ocurre cuando se tiene la sensación de que la articulación se queda estancada en una posición después del sonido, o si ha perdido rango de movimiento; es posible que exista un cartílago suelto o un desgarro estructural severo.
  • Inestabilidad. Si después del sonido tiene la sensación de que la articulación está fuera de su sitio, es probable que los ligamentos estén lesionados y, por lo tanto, comprometan la sujeción del hueso.
  • Sonido de roce constante. Se trata de un sonido constante, áspero y arenoso cada vez que flexiona la articulación; para muchos es un sonido y sensación de lija, y suele ser el síntoma característico de la artrosis, que es el desgaste degenerativo del cartílago de la articulación.

Cómo proteger sus articulaciones

Aunque se ha explicado que los sonidos en las articulaciones, sin ningún otro síntoma, son completamente normales, es importante cuidar la salud de las articulaciones, y para ello se requiere prevenir el desgaste prematuro de los cartílagos, siguiendo algunas recomendaciones:

  • Mantener el cuerpo en movimiento. El cartílago articular no cuenta con vasos sanguíneos propios, así que se debe nutrir con el bombeo del líquido sinovial, que es un proceso que ocurre cuando nos movemos. Y el sedentarismo seca las articulaciones.
  • Fortalecer musculatura. Los músculos son los que absorben el impacto y reducen la carga que soportan las articulaciones; por lo tanto, es ideal mantenerlos fuertes.
  • Cuidar el peso corporal. Cada kilo de exceso de peso corporal se multiplica hasta por cuatro veces en términos de presión sobre las rodillas y las caderas. Controlar el peso evita que sus articulaciones inferiores soporten demasiada presión.
  • Mantener una buena hidratación. El líquido sinovial es, principalmente, agua. Por ello, al mantener un buen nivel de hidratación, ofrecerá a sus articulaciones una lubricación óptima.

El crujido de las articulaciones es el resultado de un proceso mecánico normal, por lo tanto, no debe ser una señal de alarma. Pero siempre es importante estar atentos ante cualquier cambio, presencia de dolor, inflamación, entre otros síntomas atípicos; es el momento de visitar a un especialista. Recuerde que cuidar sus articulaciones hoy garantiza la movilidad y libertad de mañana.

Fuentes:

si tienes alguna afección trAUMATOLÓGICA Y ESTÁS CONSIDERANDO EL USO DE la laserterapia EN TU TRATAMIENTO, NO DUDES EN CONTACTARME PARA QUE JUNTOS EVALUEMOS TU CASO

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *